Me encanta pasear en días frios, pensar en lo que me gustaria que pasara algún día, mirar al suelo y no hablar con nadie. Solo oler el aire fresco, andar por caminos de piedra o por el césped mojado. Fuera de la ciudad, sin gente, sin disturbios ni agobios. Yo y la naturaleza solas. Quizá llorar, ¿por qué no? Nadie me ve, me puedo desahogar. O sonreír por lo cómoda y libre que me siento en esos momentos. Poner música mientras paseo por los alrededores. Soy yo misma y nadie me puede juzgar. Por eso adoro estar sola.
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